LO QUE HE APRENDIDO EN 2014

Si valoro los años por todo lo que he aprendido, este ha sido el mejor año.

He aprendido muchas cosas de fuerza, de movilidad, de coaching, de rugby, de empresas, de “saber estar”, de pareja, de entrenamiento personal,  pero os voy a “entregar” lo que considero mi joya de aprendizaje del año.

¿Os ha pasado que cuando viajas solos estáis asustados? El idioma es una de las cosas que a mi me hace que un viaje SOLA me asuste más o menos. Si viajo a un sitio donde hablan español, sé que aunque las cosas se pongan muy feas, siempre puedo tirar de elocuencia para solucionar problemas. El segundo escalón sería el inglés. El tercer escalón de miedo es ir a un país donde no hablan ni español ni inglés (y no lo controlan) y el cuarto escalón es viajar sola a un país donde el idioma es un problema y también lo es la seguridad o “la percepción de la igualdad”.

Cuando viajamos solos estamos asustados, pero en mi caso también un poco emocionada por el reto. Las personas ante el miedo tienen diferentes reacciones. A mi, que me paso la vida dándole a la misma un sentido de juego/competición, el miedo me parece un reto y superarlo me hace sentirme un superhéroe.

Pero hay personas que ante el miedo reaccionan cargando ante los demás, burlándose o simplemente echando la culpa de algo a otra persona. Aunque aún no han reconocido que es miedo.

Pues, sabedlo, la vida es un viaje en el que viajamos solo, y hay cosas nuevas que nos producen miedo. Solo hay que reconocerlo. Reconocer esto en los demás, me ha ayudado a perdonar y entender muchas de las cosas raras que me han sucedido este año. Hay gente asustada por los cambios de su vida, por sus nuevas ocupaciones, por sus lesiones, por los fracasos con los que no contaban, por los nuevos cargos, por nuevas responsabilidades, por enfermedades, por problemas de pareja o familiares. Solo están asustados, por eso actúan así.

Viajo sola y cuando vuelvo escribo sobre lo que he superado. Y ya estoy preparada para el 2015.

De nada 😉

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press de banca

Siempre nos pasa. En la recuperación del press de banca, viene la reflexión más personal. En otros ejercicios hablamos de política o de deportes, pero a menudo, él para las mancuernas sobre su pecho y suspira. Y me cuenta…

Hoy he soñado que estaba en el vestuario de Ciudad Universitaria. He soñado los olores. He soñado los colores y el sonido de la ducha que nunca se termina de cerrar. He soñado poner crema calentadora en mis rodillas. Lo he olido. He soñado subirme las medias. Todo en su justo orden. Ponerme las espinilleras y las botas. Salir a calentar. Mi frecuencia cardíaca alterada por la competición. Salir al campo y empezar a calentar. Yo solo. Mis tobillos sueltos y saltando a ambos lados de la portería, caer al suelo sin un solo dolor y reincorporarme rápido y con la mirada hacia delante. Salgo de la portería para hacer unas carreras más largas y más intensas y me encuentro con el seleccionador. “Te veo superbien”, me dice, “¿por qué no te vienes al otro campo y juegas con la selección?” Sonrío emocionado y le contesto “pero no puedo, ahora soy parapléjico, no lo recuerdas?” y sigo corriendo, impulsando con mis tobillos ligeros, suelto, flexible y fuerte y sigo sonriendo. Con esa sonrisa me despierto y soy feliz con mi vida pero ojalá soñara todas las noches que vuelvo a prepararme para jugar al fútbol.

Y me mira, ¿¿cuál es el siguiente ejercicio??. Y vuelve a llevar la vista hacia el techo mientras sonríe y, saborea esa sensación.

ENELDO y FIBRAS MUSCULARES…

     Vivir en un barrio guay es… que leas una receta de “sardinas marinadas” y cuando te dispongas a hacerla, veas que necesitas sal Maldon y eneldo fresco, bajes y lo encuentres en un par de tiendas. Pues ese no es el caso de mi barrio. Las fruterías tienen lo básico y la tienda de ultramarinos (si, se sigue llamando así) está cerrada por agostez.   Pero mi barrio es un barrio perfe para CORRER. Como una isla entre la Casa de Campo, el parque del Oeste y el parque de la Bombilla, pero llevo 53 días lesionada y empiezo a valorar más tener una tienda gourmet con eneldo…

     Hoy me han hecho mi primera sesión de EPI, algo por lo que ya han pasado algunos de mis jugadores, y tengo que ser 24 horas sofá, libros, pelis, series y posiciones raras en la espalda para usar el ordenador. Algo fácil con el Mundial de Rugby Femenino jugandose y el Europeo de Atletismo. Pero, en estos días me muero de ganas saltar, correr, nadar, levantar, tirar, bailar…Tengo una energía que me sale por los dientes y no se dónde reciclar! Pero sobre todo echo de menos correr muy rápido y hacer yoga. Mucho. 53 días. Muchoooo.

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     Respecto a la EPI, os lo puedo contar de un modo más científico, pero básicamente es como quemar fibras raritas para que crezcan nuevas fibras bien colocadas y te dejen moverte con normalidad. Vamos, como una inquisición pero con los tejidos de nuestros cuerpecitos. Pero bueno, la parte positiva de las lesiones, es que te conoces un poco más, trabajas con tu mente en plan “hacerte más dura” y para mi trabajo estoy aprendiendo un montón de cositas que me cuenta el fisio. Y también, las lesiones, sirven para darte cuenta que tienes alrededor gente muy muy guay que te quiere un montón. Gracias Semidiós, Lerdis, Oti, family… Son cositas de fibras.

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PESTAÑAS POSITIVAS. CREER PARA CRECER

Hoy me han regalado una limpieza facial. Es la segunda este año. Y curiosamente la segunda de mi vida. Estaba yo ahí tumbada bajo la música zen mientras repasaba los equipos de DHB sur, cuando la chica me dice: Guau! Son tus pestañas, no llevas rímel, cómo puedes tenerlas tan oscuras? Nunca antes nadie me había hablado de mis pestañas, qué cosa! Tengo una parte de mi cuerpo guay y no tenía ni idea!. Cuando he salido a la calle, en chandal, of course, veía que la gente me miraba, no me extraña, con estas pestañas excelentes… hasta que me he parado en seco. Mmmmmm, antes de entrar ahí, si alguien me miraba por la calle yo pensaba, tendré un moco? ¿Solo unas palabras positivas pueden tener este efecto? Pues sí! Empírico. He hecho la prueba.

En mi siguiente entrenamiento, he ido a correr con un chico que está un poco perezoso (los estragos de las vacaciones de Navidad) y, no le he dicho ninguna mentira, pero le he ido hablando de todo lo bueno que tiene, lo fácil que corre, la buena técnica, el entrenamiento acumulado, que es alto, etc… y… en 5 minutos, él ha subido el ritmo y pedía más. Ha hecho un entrenamiento increíble y ha sido él el que me ha insistido en entrenar más esta semana. Es un pedazo de deportista y a mí se me había olvidado decírselo.

Los comentarios positivos están estudiados en el deporte desde hace mucho tiempo. Siempre que los hago buscando motivar al jugador tengo mucho cuidado en que sean verdad, porque, de otro modo puedes crear divos que no lo son. Pero, cuando causan efecto, son increíbles. A menudo creo extremadamente en mis jugadores y creo que con esa actitud ellos pueden sacar mucho de ellos mismos, como deportista. Estudié muy pronto el efecto Pigmalión, creo que en 2º de INEF y lo tengo muy integrado. Además el que yo crea de esa forma en mis jugadores no solo influye en ellos, a mi me hace tener más ganas de mejorar, ser mejor entrenadora, porque ellos se lo merecen.

Este año he creído especialmente en dos jugadores, ellos han mejorado, avanzado, placado, metido ensayos y yo también, porque para lograrlo, los tres hemos tenido que trabajar. Yo creía en ellos y ellos en mí.

Y ahora, a entrenar!

Este post se lo dedico a Rubén, que es una máquina de creer, de crecer y de decirnos siempre cosas positivas. Te envío un “pestañeo” 😉

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