por qué me gustan los jueves?

… porque huele a partido

… porque hay velocidad

… porque entrenamos en el campo 1

… porque es casi finde y…

“la felicidad está en la sala de espera de la felicidad”,

la felicidad no existe como tal, es el hecho de trabajar para buscarla lo que te hace feliz. Eso son los jueves.

chami1

 

 

Anuncios

ATLETA

Estoy leyendo un libro sobre correr escrito por una persona que no es un atleta, quiero decir, no es un entrenador de atletismo ni fue ni ha sido nadie que haya competido en una prueba de atletismo. Es de otro deporte pero ahora corre. Y mola.
El libro mola.

Después de pasar una adolescencia como una incomprendida por salir a correr e ir a entrenar todos los días, me resulta extraño que se haya puesto tan de moda y que incluso gente que se reía de mi modo de vida antes, ahora me de consejos. Todos mis amigos de atletismo se siente igual. Es raro de explicar!

Ya no corro todos los días, pero si todas las semanas y muchas veces me digo, no quiero dejar de hacer esto nunca. Me entusiasma y tras quitarme esta sensación de que me hayan robado algo, empieza a gustarme que le guste a la gente, que haya más corredores por las calles, por los parques, por las montañas. Aún me cuesta llamarlo running y a los que lo practican runners.

El otro día, alguien me presentó como atleta. Al decirlo sentí cierto rubor, como si no me mereciera la palabra porque hace mucho que no estoy en el mundo del atletismo. Pero atleta viene del griego antiguo athlos, que significa competición. Y eso… si que no he dejado de hacerlo #tefundo!

post para Ler: quiero correr contigo por Madrid otra vez vestida de ninja…

three atletas

LO QUE HE APRENDIDO EN 2014

Si valoro los años por todo lo que he aprendido, este ha sido el mejor año.

He aprendido muchas cosas de fuerza, de movilidad, de coaching, de rugby, de empresas, de “saber estar”, de pareja, de entrenamiento personal,  pero os voy a “entregar” lo que considero mi joya de aprendizaje del año.

¿Os ha pasado que cuando viajas solos estáis asustados? El idioma es una de las cosas que a mi me hace que un viaje SOLA me asuste más o menos. Si viajo a un sitio donde hablan español, sé que aunque las cosas se pongan muy feas, siempre puedo tirar de elocuencia para solucionar problemas. El segundo escalón sería el inglés. El tercer escalón de miedo es ir a un país donde no hablan ni español ni inglés (y no lo controlan) y el cuarto escalón es viajar sola a un país donde el idioma es un problema y también lo es la seguridad o “la percepción de la igualdad”.

Cuando viajamos solos estamos asustados, pero en mi caso también un poco emocionada por el reto. Las personas ante el miedo tienen diferentes reacciones. A mi, que me paso la vida dándole a la misma un sentido de juego/competición, el miedo me parece un reto y superarlo me hace sentirme un superhéroe.

Pero hay personas que ante el miedo reaccionan cargando ante los demás, burlándose o simplemente echando la culpa de algo a otra persona. Aunque aún no han reconocido que es miedo.

Pues, sabedlo, la vida es un viaje en el que viajamos solo, y hay cosas nuevas que nos producen miedo. Solo hay que reconocerlo. Reconocer esto en los demás, me ha ayudado a perdonar y entender muchas de las cosas raras que me han sucedido este año. Hay gente asustada por los cambios de su vida, por sus nuevas ocupaciones, por sus lesiones, por los fracasos con los que no contaban, por los nuevos cargos, por nuevas responsabilidades, por enfermedades, por problemas de pareja o familiares. Solo están asustados, por eso actúan así.

Viajo sola y cuando vuelvo escribo sobre lo que he superado. Y ya estoy preparada para el 2015.

De nada 😉

MOCHILERA.001

press de banca

Siempre nos pasa. En la recuperación del press de banca, viene la reflexión más personal. En otros ejercicios hablamos de política o de deportes, pero a menudo, él para las mancuernas sobre su pecho y suspira. Y me cuenta…

Hoy he soñado que estaba en el vestuario de Ciudad Universitaria. He soñado los olores. He soñado los colores y el sonido de la ducha que nunca se termina de cerrar. He soñado poner crema calentadora en mis rodillas. Lo he olido. He soñado subirme las medias. Todo en su justo orden. Ponerme las espinilleras y las botas. Salir a calentar. Mi frecuencia cardíaca alterada por la competición. Salir al campo y empezar a calentar. Yo solo. Mis tobillos sueltos y saltando a ambos lados de la portería, caer al suelo sin un solo dolor y reincorporarme rápido y con la mirada hacia delante. Salgo de la portería para hacer unas carreras más largas y más intensas y me encuentro con el seleccionador. “Te veo superbien”, me dice, “¿por qué no te vienes al otro campo y juegas con la selección?” Sonrío emocionado y le contesto “pero no puedo, ahora soy parapléjico, no lo recuerdas?” y sigo corriendo, impulsando con mis tobillos ligeros, suelto, flexible y fuerte y sigo sonriendo. Con esa sonrisa me despierto y soy feliz con mi vida pero ojalá soñara todas las noches que vuelvo a prepararme para jugar al fútbol.

Y me mira, ¿¿cuál es el siguiente ejercicio??. Y vuelve a llevar la vista hacia el techo mientras sonríe y, saborea esa sensación.

Imagen

Están dando en Sportmanía el Argentina – Nueva Zelanda, vaya partidazo. Argentina está espectacular frente al mejor equipo del mundo. Pero además hay tema, porque Sudáfrica está cada día mejor y todo esto sin hablar de Gales… Mientras veo que Wilko ya está anunciando el Mundial!

Este fin de semana, me he acordado de un momento de este verano. Estábamos a punto de jugar la final de un torneo con los Correcaminos y nos planteábamos si deberían jugar todos los que estábamos, porque había gente realmente novata, pero de pronto, Truman (que es un jugador que me encanta), dijo que eso diferenciaba al rugby de otros deportes y al Correcaminos de otros equipos. Y ganamos. Y ganamos por eso. Pero aunque hubiéramos perdido, yo habría ganado, porque me llevé ese momento. Este fin de semana también, han venido muchos Correcaminos y ha sido muy intenso en cuanto a rugby, muchos amigos han venido a jugar el Torneo de Atapuerca, que es un torneo de veteranos que organiza mi club y toda la semana hemos estado expectantes y emocionados por ver a la gente. El sábado por la mañana, y por primera vez dentro del torneo, jugué un partido de rugby de veteranas, con antiguas compañeras y amigas, luego vi jugar al Semidios dos minutos hasta que se abrió la ceja, me tomé un café con Schumi, estuve charlando con un montón de amigos. luego fui a ver jugar al CAU un amistoso contra Arquitectura y ví que salían cositas de las que se están entrenando,  luego fui a la fiesta del torneo y estuve bailando y riendo hasta las mil con un montón de gente que quiero… gente de rugby.

El rugby es lo primero en lo que pienso al despertarme (bueno después del mítico pensamiento de “5 minutos más” pulsando el despertador) y lo último que pienso cuando me voy a la cama. Pero este motor lo enciende los comportamientos y las acciones de la gente que he ido encontrando en toda mi vida de rugby, toda la gente que me ha enseñado a ser mejor. Así que este post va dedicado a:

Peloco, por apoyarme siempre

Rafuto, por oírme

Pulga, por enseñarme

Pedro Fuster, por cuidar de todo mientras yo no estoy

Rollo, por Capitán

Raul Kaiku, por darme cosas bonitas que ver cada mañana

Nacho Cateto, por traerme

Schumi, por mejorar

Danés, por intentar volar en cada salto más arriba

Osama, por superhéroe

Bol y Silvia, por ser auténticos pilares, juguéis de lo que juguéis

Marta Estelles, por futuro

Rocío, Barbara y Sol, porque me encanta jugar con vosotras

Oti, porque este año toca que seas tú la que se ilumina al hablar de su equipo

Miki Puerta, por dar siempre buenos consejos con y sin café

Soriano, por tener la fuerza de empezar una y otra vez y pedirme estar en eso

Zack, porque te pienso siempre

Rob y Noggie, por permitirme volver a llegar a casa contenta después de entrenar

Borja, por hacer que sea mejor entrenadora

Balloki, por mejorar día a día

Puma, porque verte me hace feliz

Chano, por tener ese no se qué familiar y rescatar a Jorge (¿?)

Raper, porque solo tú y yo entendemos algunas cosas que nadie más entiende

Jess, por decirme con acento francés que tenemos que subir por las escaleras, porque somos máquinas

Semidios, tú ya sabes por qué…

Y… me dejo a mucha gente, pero están dando el resumen del Sudáfrica – Australia y no me lo puedo perder!

SOBRE LAS EXPECTATIVAS

Las dos últimas semanas el tiempo (weather) en Madrid ha sido muy irregular. Eso me ha hecho estar muy muy cansada y miraba hacia delante con bastante pesimismo. Así abordé varios asuntos con unas expectativas muy bajas, pero siendo consciente de ello, me esforcé por emplearme el doble. Los resultados finales fueron bastante buenos y me sentí muy orgullosa de mi trabajo.

Todos los estudios apuntan a que hay que tener un sentido de equilibrio respecto a las expectativas, ni demasiado altas ni demasiado negativas. Todo el mundo ha comprobado la típica situación de la que esperas muchos y al final no ocurre ni la mitad de lo que esperabas.

Pero qué ocurre cuándo las expectativas son bajas? A mi, por esta vez me ha ido bien, pero en realidad los estudios dicen que pensar que ocurrirá lo peor hace que tus acciones se encaminen al fracaso, en lugar de al éxito, ya que actúas como si tu peor pronóstico ya fuera real, cayendo en lo que se llama profecía autocumplida Existe la posibilidad del autosaboteo. Además de pensar en tí mismo como víctima (que no es nada recomendable si buscar ser un superhéroe como yo) puedes caer en pensar mal o hacer juicios de personas o cosas que, a priori, no han actuado aún.

Toda esta reflexión no la hago por llenar un post (bueno un poco sí), pero la hago porque la creo importante en esta temporada de mi carrera deportiva. Han tenido a veces los jugadores las expectativas demasiado bajas y se han autosaboteado y el resultado ha sido una profecía autocumplida??? Es difícil generalizar cuando se trata de un deporte de equipo, pero el contagio del pesismismo es como el de la gripe.

y… qué hacer:

1. Ser consciente de que tenemos las expectativas bajas. Como os he contado al principio esta vez, me dí cuenta y me propuse trabajar a mil para superarlo, pero ha sido siempre así?

2. Puentear las bajas expectativas. Hacernos preguntas del tipo ¿qué es lo peor que me puede pasar? (perder un partido, en términos absolutos no es tan grave, no intentarlo sería mucho más grave) ¿qué puedo hacer para cambiarlo?, etc

3. Cambiar la expectativa negativa por otra más favorable, hacerte una segunda oferta a tí mismo. En estas semanas yo me he propuestos objetivos pequeñitos y personales, algunos de rendimiento y algunos de salud, pero la mayoría de los que me propuse tenían que ver conmigo misma, rollo mimarme, entrenar un poco más, pasear, ver sitios nuevos…

Y… funcionó. Ahora solo me queda integrar este nuevo conocimiento, como todos los que tengo, a la mejora del equipo.

ImagenImagenImagen