Mermelada de frambuesas

Hoy tengo un día libre completo. Eso es lo que he pensado sonriendo cuando he abierto los ojos, sin despertador pero temprano. Cuando iba a la alfombra a hacer el saludo al sol he visto como las flechas invisibles del “tengo que” querían atacarme y quitarme esta pequeña felicidad. Preparo el desayuno y me quedo en la mesa de la cocina leyendo. En seguida tengo la necesidad de buscar un cuaderno para hacer una lista de cosas que debo terminar YA hoy. La hago. Siento que es poco y pongo un mensaje a varias personas para avisar que tengo el día libre y les puedo ayudar en algo si me necesitan. Nadie contesta, así que me imagino dando una vuelta en bici por esta ciudad que aún no conozco muy bien pero que me gusta mucho.

Él busca algún té un poco más fuerte mientras yo sigo leyendo el libro de una californiana que habla de su modelo de vida. He leído ya mil libros que empiezan del mismo modo. Lo que te propongo es lo definitivo… bla bla bla. De hecho casi nunca termino ese tipo de libros. Tomamos tostadas de cereales y pasas con mermelada. Joder que buena está esta mermelada. Y como consecuencia de unas buenas tostadas pienso, joder que suerte tengo en la vida. El otro día me vino a buscar al tren un amigo y me dijo que por qué iba todo el día en pijama. Recordé que una vez estuve a punto de tener un muy buen trabajo pero una voz interna me iba boicoteando en el todo el proceso de selección y me decía: adiós a trabajar en chandal, adiós a trabajar al aire libre… Y claro, seguí a lo mío.

Así que en eso consiste todo. Música, chandal, que el sol entre por la ventana para despertarte, tener las piernas listas para correr en cualquier momento, y que te sorprenda una simple mermelada.

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música de rugby

Ahora que acaba la temporada, veo que todos o la mayoría, vivimos el rugby como una gran historia de amor. Y llegados a este punto del año estamos fascinados o decepcionados, pero con el corazón volcado en ello.

Como todas las historias de amor, cada equipo de rugby tienes sus canciones. Suenan en el campo o se abrazan cuando suenan en los bares. Jugué en un equipo que adoptó como canción bandera la canción principal de Bar Coyote. Ya… pat-ético, pero la peli estaba en el bus de vuelta de una victoria y ya se quedó para siempre. Entrené a un equipo que su canción fetiche era una de Loquillo. La letra no tenía nada que ver con ellos, pero ellos pensaban que sí y molaba ver cómo lo disfrutaban.

Pero para mí la música de rugby es Van Morrison. Vete tú a saber. Porque cuando empecé a tener contacto con el rugby iba a un bar donde lo ponían todo el rato. O porque es un sonido fácil y especial a la vez. Igual que Rugby.

 

A por la liga Chica de los Ojos Marrones! Me? Si tú!!

Las nubes en Puceland

Y todo lo demás.

Pero, despertarme y mirar por la ventana y ver siempre nubes diferentes. A lo largo del día de diferentes colores y formas. A veces tan bajas y blancas que parece que hay nieve en el horizonte. A veces blancas brillantes con el bajo recto, como en la entrada de The Simpson, a veces grises y mullidas. Mirarlas desde la cama.

Ningún día aquí he puesto el despertador y ningún día he bajado la persiana.

Me despierto, miro las nubes desde la cama y luego en mi primer café y desde la cocina, las vuelvo a chequear. Y siempre, pienso cosas que luego son importantes a lo largo del día o de los días. Cosas como planes que quiero hacer.

Y lo importante no es que los planes salgan, lo importante es que, como las nubes, puedas ver planes cada mañana.

mi nueva casa es una lighthouse

 

Solo necesitaba dormir

Cuando duermes poco, tus sueños se atropellan unos a otros cómo las películas francesas que veía en la 2 cuando era pequeña. Que también dormía poco.

Os echo de menos, a todos. Tengo ganas de veros. A todos. No cabéis con suficiente espacio en mis sueños ni en mis playlist unidas a recuerdos. Os necesito. Venid a mis sueños.