EQUIVOCACIONES y esa cosa llamada vida

Cuantos cuadernos he podido llegar a comprar para apuntar entrenamientos, propósitos, ejercicios de inglés, dibujos, ejercicios de rugby, traducciones de nutrición…? Sobre mi mesa ahora mismo hay exactamente 11 cuadernos… ¿de verdad pretendo llevar tantos registros al día? Cuando mi sobrino me ordena la mesa, cosa que agradezzzzcoooo, quiero tener todos esos cuadernos encima, ¡son necesarios, tengo que apuntarlo todo!

¿Really?

¿No debería centrarme y evitar las cosas que me desvían del trabajo diario?

A veces, lo mejor de la vida llega gracias a la equivocaciones. No se si será mi pasión por el “anticoaching” (o más bien por el “anti-coaching ortodoxo de-frases-hiperusadas-como-la-mierda-esa-de-la-zona-de-confort”) pero he decidido que voy a ser tan concienzuda que voy a pasar de eso de buscar un objetivo e ir a muerte, y seguir teniendo en cuenta las cosas que me voy encontrando en el camino. Cuando de pequeña iba a la biblioteca a buscar algo para el colegio siempre me encontraba información en el camino que me parecía muy valiosa. No me refiero en el camino de mi casa a la biblioteca, que también, si no, en la búsqueda. Igual que ahora, cuando busco en gafitasgoogle a un autor y te lleva a otro que te llama más la atención, o también pasa con la música, no? Obviamente eso nos distorsiona en la búsqueda de un objetivo concreto, pero lo enriquece mucho más y lo que es mejor, hace de nosotros lo que en realidad somos. Por ejemplo,no se de que me sirve saber cosas del Surrealismo para mi profesión hoy en día, pero en mis visitas a la biblioteca leí un montón sobre eso de los 12 a los 14 años. Siguiendo ese ejemplo, conocer a Dalí no me hace mejor entrenadora, pero tal vez me ha influido para rodearme de gente que mola un montón y eso a la larga son las “equivocaciones” que están dando forma a tu vida.

Os dejo que tengo que mientras estudiaba inglés me he encontrado con una nueva técnica de fisioterapia que quiero ver de qué va… 😉

Gracias pequeño círculo de personas escogidas por el background del surrealismo adolescente!!! Semi, Jess, Mario, Oti, Zaca, essssetera

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Easter…

Hasta este momento no había comprendido totalmente la expresión “estoy de vuelta”. Esto es, ahora, cuando leo las quejas de mis amigos por las tradiciones religiosas contradictorias de la Semana Santa (de las torrijas no se queja nadie, que quede claro), recuerdo que yo ya había pensado en eso cuando tenía 16 años, había tolerado unos años después y me lo había replanteado muchos más años después y ahora tolero y que cada uno haga lo que le de la real gana. Todo es relativo. Y esa actitud debe ser a la que se refiere “estar de vuelta”.

Hace un par de semanas me robaron la mochila, sacando mi actitud más de “estar de vuelta de todo” (especialmente de los robos y pérdidas materiales), al día siguiente quise recomponer todo como si nada hubiera pasado. Llevo unas semanas con esa labor. Buscando la misma mochila, buscando la misma cartera, buscando los mismos bolígrafos, la misma botella de agua… Ha sido difícil pero he encontrado de todo cosas muy parecidas y tras un enfurruñamiento inicial ya me he adaptado a mi nueva mochila (ahora me gusta más), a mi nueva cartera, a mi nueva botella de agua y a mis nuevos bolígrafos.

Esta mañana, después del entrenamiento de rugby, fui a buscar lentillas y el mismo cuaderno de inglés que me robaron. No le he encontrado. Ni ninguno parecido. Pero como el zen de estoy-de-vuelta me ha invadido, he ido a mi cajón de cuadernos sin estrenar y he elegido el más diferente en textura, tamaño y color. Ya. Ahorro dinero y me adapto a situaciones nuevas. Xactamente. El robo de mi mochila me está pareciendo una de las cosas más aleccionadoras de mi vida actual. Viajo sin dni y sin tarjetas sin sufrir y voy sin el peso extra que llevaba en la otra mochila (5 años metiendo cosas en los bolsillos que no podía sacar por si las tenía que usar en cualquier momento). Camino mejor sin peso extra, me canso menos.

easter blog

El fin de semana pasado, sin dni y sin tarjeta, viajé a Tarragona, para un curso de rugby. El tiempo y la actividad fueron increíbles y conocí a ese tipo de gente que cuando habla te convence de que las cosas van a cambiar. Estuvo bien volver con ideas nuevas y claras y sin “arrastrar peso”. Y ya en Madrid, pasando de cosas raras, porque, ya sabéis, “estoy de vuelta de eso”.