BELLEZA

Estos días por Madrid estoy intentando trabajar mucho, para poder estar dos semanas de rugby con España XV. Eso me hace pasar muchas horas en la calle, en el Retiro, en el coche, solo mirando, esperando, y mientras tanto…el sol estaba debajo de las nubes, dejando una luz especial. Los edificios brillaban reflejando el suelo mojado y la gente se movía armoniosa al ritmo del tráfico y los sonidos de la ciudad. No podía parar de hacer fotos y cuándo llevas una cámara en la mano, estás más susceptible a las cosas bonitas. Focalizada.

Esta vez, esto no es una entrada para hablar de entrenamiento. Solo es eso. Observar la belleza. Y la hay.

…y en un momento, estos días, tuve esa sensación de dolor por la belleza, como lo que se siente al oír una canción de Radio Head, por lo efímero o como cuando duelen los recuerdos, pero en estos casos siempre es mejor ese tipo de dolor, que no sentir nada.

Madrid…

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PESTAÑAS POSITIVAS. CREER PARA CRECER

Hoy me han regalado una limpieza facial. Es la segunda este año. Y curiosamente la segunda de mi vida. Estaba yo ahí tumbada bajo la música zen mientras repasaba los equipos de DHB sur, cuando la chica me dice: Guau! Son tus pestañas, no llevas rímel, cómo puedes tenerlas tan oscuras? Nunca antes nadie me había hablado de mis pestañas, qué cosa! Tengo una parte de mi cuerpo guay y no tenía ni idea!. Cuando he salido a la calle, en chandal, of course, veía que la gente me miraba, no me extraña, con estas pestañas excelentes… hasta que me he parado en seco. Mmmmmm, antes de entrar ahí, si alguien me miraba por la calle yo pensaba, tendré un moco? ¿Solo unas palabras positivas pueden tener este efecto? Pues sí! Empírico. He hecho la prueba.

En mi siguiente entrenamiento, he ido a correr con un chico que está un poco perezoso (los estragos de las vacaciones de Navidad) y, no le he dicho ninguna mentira, pero le he ido hablando de todo lo bueno que tiene, lo fácil que corre, la buena técnica, el entrenamiento acumulado, que es alto, etc… y… en 5 minutos, él ha subido el ritmo y pedía más. Ha hecho un entrenamiento increíble y ha sido él el que me ha insistido en entrenar más esta semana. Es un pedazo de deportista y a mí se me había olvidado decírselo.

Los comentarios positivos están estudiados en el deporte desde hace mucho tiempo. Siempre que los hago buscando motivar al jugador tengo mucho cuidado en que sean verdad, porque, de otro modo puedes crear divos que no lo son. Pero, cuando causan efecto, son increíbles. A menudo creo extremadamente en mis jugadores y creo que con esa actitud ellos pueden sacar mucho de ellos mismos, como deportista. Estudié muy pronto el efecto Pigmalión, creo que en 2º de INEF y lo tengo muy integrado. Además el que yo crea de esa forma en mis jugadores no solo influye en ellos, a mi me hace tener más ganas de mejorar, ser mejor entrenadora, porque ellos se lo merecen.

Este año he creído especialmente en dos jugadores, ellos han mejorado, avanzado, placado, metido ensayos y yo también, porque para lograrlo, los tres hemos tenido que trabajar. Yo creía en ellos y ellos en mí.

Y ahora, a entrenar!

Este post se lo dedico a Rubén, que es una máquina de creer, de crecer y de decirnos siempre cosas positivas. Te envío un “pestañeo” 😉

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