OTOÑO…

IMG_3052En cuanto a temperatura, el otoño, pues, no ha llegado. Yo aún ando en chanclas y camisetas y entre las 12 y las 14 llevo el aire acondicionado en el coche. Pero ya está esa “cosilla” en el ambiente. Te apetece estar más rato en la cama, taparte con una manta en el sofá, usar pijama, tomar bebidas calientes… Para mí, llega además algo insoportable que se instala en mi cabeza en esta época, la nostalgia.

Tengo nostalgia de todo, de lo que hice en el instituto, de lo que hice la semana pasada, de los amigos que no llaman y de los amigos con los que hablé ayer, de la familia que no veo, de mi otra casa, de ser niña, de ser adolescente, de algunos viajes y algunos sitios a los que será difícil volver. Y esto ha explotado hasta tal punto, que cuando hoy he oído en la radio: “son las 11, las 10 en Canarias”, he pensado, que suerte los de Canarias, aún en las 10,  eso sí que eran buenos tiempos… y ahí es cuando he decidido tomar medidas. Y como soy brutísima, todo lo soluciono haciendo un entrenamiento tan fuerte que me deje k.o. la nostalgia y cualquier cosa. Pero es que siempre acabo sonriendo después de una un buen machaque.

Hay un montón de estudios que afirman que el entrenamiento mejora el estado de ánimo (incluso en otoños falsos), pero vamos que no hace falta tirar de investigación. Yo lo veo cada día con los deportistas que entrenan conmigo. El problema, en la mayoría de los casos, es que con un estado de ánimo bajo, muchas personas no son capaces de dar el paso para ir a entrenar. Ahí es importante la labor del entrenador personal, como decía una chica muy guay a la que entrené: “Eres la voluntad con patas”.

Así que si tienes algún amigo “plof por el otoño”, sácalo a entrenar y si eres tú… pues llámanos!!

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De vuelta en Madrid

Ya se que este título llega un poco tarde… Estoy de vuelta en Madrid desde mediados de agosto, y no me da pudor reconocer, que entre las puestas de sol gaditanas echaba de menos las plazas de Madrid. Y es que Madrid en agosto tiene algo especial. La gente que se queda en agosto lo vive como un privilegio, poder aparcar cuando vas al cine, llegar en 10 minutos a todos los sitios, ver a los turistas sudar, entrar antes a los museos, la verbena de la Paloma…

Y desde agosto también está en Madrid mi amiga Jess. Tengo que darme prisa porque el tiempo se pasa volando y quiero enseñarle muchas cosas de Madrid. Aunque tiene un horario “complicado” voy a intentar organizarme para hacer cosas con ella.

También desde agosto empiezo cosas nuevas, y siento el puntito de incertidumbre, agobio e ilusión que tienen los nuevos retos. Pero como decía mi amigo Robert, sobre los problemas de matemáticas: ir viendo e ir haciendo. Algo aplicable a todos los problemas, no solo a los de matemáticas.

Mi amigo Mario, con el que tuve una época de locura por el cine coreano, me insiste en que califique todas las películas que veo en una web que se llama filmaffinity. Ves una película y le pones una nota. Así que el otro día vi “This must be the place” y fui a ponerle nota. No se si fue el momento, que me encanta Sean Pean, que hay imágenes de UTAH, una tierra donde no he estado pero que siento que conozco, o la estética Robert Smith, pero fui con la intención de ponerle un 9. Cuando ví que los demás lo habían puntuado con una nota media de 3, cambié mi puntuación en 7. Pero entonces, me frené y puse mi 9. El poder de grupo es una medida de protección pero el mundo avanza porque hay otros puntos de vista.

Bienvenido Septiembre.